Se presenta el estudio de la ULL que evidencia las repercusiones sociolaborales tras 5 años con cáncer de mama

El Cabildo de Tenerife, a través de la Consejería delegada de Igualdad y Prevención de la Violencia de Género y Sinpromi, ha financiado el estudio Las repercusiones del cáncer de mama en la vida de las mujeres. Los efectos tras años de diagnóstico, encargado a la Universidad de La Laguna y realizado en colaboración con la Asociación de Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate), que evidencia las consecuencias sociales, laborales y psicológicas de esta enfermedad y sus tratamientos pasados cinco años.

La consejera insular del área, Priscila de León, explicó que “el objetivo de esta iniciativa ha sido proporcionar resultados detallados sobre cómo es la vida de las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama, con el fin de identificar los efectos de esta enfermedad, conocer necesidades y oportunidades”. Gracias a este estudio, “hemos podido conocer en profundidad la realidad de muchas mujeres que aparecen en la sociedad como supervivientes del cáncer pero que se enfrentan a situaciones muy pocas veces visibilizadas”, señaló.

De León añadió que “la carencia de información sobre lo que sucede pasados varios años desde que se produce el diagnóstico, nos hizo pensar en la necesidad de cubrir ese hueco y así poder plantear propuestas de actuación bien encaminadas. Nuestra intención ha sido también consolidar la colaboración que ya mantenemos con entidades como Ámate, cuya labor es indispensable, atendiendo a las necesidades que nos transmiten y que conocen de primera mano, para ayudar a que la calidad de vida de las personas sea mejor”.

La directora insular de Innovación, Planificación y Estrategia de la Acción Social, Ascensión Bacallado, aseguró que “el gran valor que tiene este trabajo es dar visibilidad a la realidad de las personas afectadas, a las que se acompaña durante el proceso pero después no los acompañamos lo suficientemente en su vida posterior, algo que el estudio focaliza muy bien”. Además, agradeció, desde Sinpromi, “el foco que se ha puesto en la parte de la discapacidad, en la inserción laboral de las personas afectadas, por las que desarrollamos todas nuestras acciones, así como la necesidad de la adaptación de los puestos de trabajo, sobre lo que también se pone el foco en este estudio, y que es tan importante”.

Asimismo, la presidenta de Ámate, María del Carmen Bonfante, señaló las dificultades que afrontan las mujeres a las que se diagnostica un cáncer de mama. “Más del 25 % de las mujeres son abandonadas por su pareja porque, según ellos, no pueden con esa situación; muchas pierden su vivienda, la tutela de los hijos, su puesto de trabajo…  Si hoy día es difícil conseguir un puesto de trabajo, una mujer con cáncer de mama lo tiene mucho más difícil”, dijo. Bonfante destacó la predisposición “fundamental” de la Universidad de La Laguna, el Cabildo, el IASS y Sinpromi para llevar a cabo esta investigación y señaló la necesidad de que se difunda para visibilizar y dar a conocer a la sociedad la realidad que afrontan las mujeres.

Vídeo de la presentación en directo.

Principales conclusiones

La profesora titular de Sociología de la Universidad de La Laguna, Carmen Nieves Pérez, detalló las claves de este estudio, entre las que destacó el hecho de que la situación económica para 4 de cada 10 mujeres empeoró después del cáncer, una situación que empeora en función del nivel de estudios y las categorías laborales.

Pérez explicó que a casi la mitad de las encuestadas (48%) se les ha reconocido algún grado de discapacidad, ya que el cáncer de mama deja secuelas que provocan discapacidades para trabajar y para desarrollar las tareas cotidianas. En este punto, se constató que el grado de reconocimiento no siempre conlleva mejoras en la inserción laboral. Otro dato que sobresale es que las mujeres desempleadas que participaron en el estudio (el 60%) consideran que el cáncer ha supuesto un obstáculo para su inserción laboral. Las experiencias descritas en las entrevistas sugieren que el género y la edad son factores claramente discriminantes a la hora de encontrar empleo.

Solo para el 35% de las mujeres que estaban trabajando cuando se les diagnosticó el cáncer, las condiciones de trabajo se han adaptado a sus nuevas circunstancias. Durante las entrevistas se recogieron las diferentes dificultades a las que estas mujeres se enfrentan para mantener el ritmo laboral, como la desprotección en el caso de las trabajadoras autónomas; los estigmas por parte de las empresas; los despidos o no renovaciones; y el acoso laboral.

Carmen Nieves Pérez aseguró que el 80% de las mujeres se han tratado con quimioterapia y hormonoterapia, los dos tratamientos más frecuentes, que generan numerosos efectos secundarios y afectan a la vida de las pacientes. Las secuelas de un tratamiento prolongado como es la hormonoterapia, se apunta como un factor que condiciona sus vidas.

El estudio ha incluido, además, una serie de recomendaciones, como la necesidad de cambios que permitan una mayor coordinación entre los distintos agentes, rapidez en las evaluaciones y mejoras en las adaptaciones laborales, nuevas políticas laborales y económicas que ayuden a la inserción en el mercado de trabajo de todas las mujeres desempleadas.

La necesidad, por parte de los servicios sanitarios públicos, de más recursos especializados en la prevención, tratamiento y cuidado es otra de las recomendaciones que se resalta en el análisis, ya que las pacientes se encuentran con muchas dificultades para la realización de las tareas domésticas y para mantener su puesto de trabajo.

Para realizar esta investigación se realizaron cuestionarios a  256 mujeres residentes en Tenerife, entre los meses de enero y noviembre de 2020, así como 13 entrevistas a mujeres con distintos perfiles sociolaborales y médicos.

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Biopsias líquidas para el diagnóstico de metástasis de cáncer de mama primario

Las denominadas “biopsias líquidas” están basadas en la detección, en sangre, de ADN procedente de las células tumorales, ya se encuentren estas células en el tumor primario, en sitios metastásicos o circulen por el torrente sanguíneo. El ADN tumoral, que contiene las alteraciones genómicas presentes en el tumor o tumores del paciente, constituye únicamente una pequeña proporción del ADN circulante. No obstante, a pesar de su reducida cantidad, diferentes estudios señalan que los niveles de ADN tumoral en el plasma están relacionados con la progresión de la enfermedad. Por estas razones, el ADN tumoral circulante es un candidato muy prometedor para ser utilizado como biomarcador en cáncer.

Un estudio de la Universidad de Lund, Suecia, ha evaluado la monitorización del ADN tumoral circulante en pacientes con cáncer de mama primario, como herramienta de detección de la metástasis, y encontrado que este tipo de ADN permite predecir la aparición de metástasis con meses o años de antelación, así como la gravedad de la progresión de la enfermedad.

Los investigadores analizaron el ADN circulante obtenido de muestras de sangre de 20 pacientes con cáncer de mama primario no metastásico, extraídas durante el seguimiento clínico de las mismas: desde antes de la operación quirúrgica hasta varios años después. En paralelo, identificaron, seleccionaron y validaron las reorganizaciones cromosómicas específicas del cáncer en cada paciente a partir de muestras del tumor primario extraídas durante su extirpación. Y por último, en base a las alteraciones identificadas, cuantificaron la presencia de ADN tumoral circulante en plasma, así como su evolución a través de las sucesivas muestras seriadas. En un 86% de las pacientes que desarrollaron metástasis la detección molecular basada en el ADN circulante precedió al diagnóstico clínico. Además, los niveles de ADN tumoral circulante resultaron ser predictivos para los pronósticos más graves…